martes, 27 de septiembre de 2016

EL PARAISO DEL BURRO (ASTURIAS)

¿Qué es el paraíso? ¿Alguna vez has pensado como será el paraíso? 
Existen lugares, personas y momentos que son el paraíso.

¿Por qué esperar a cuando nos morimos? Si lo podemos tener en cualquier momento.
Pues así nos hemos sentido. Que estábamos en el mismísimo paraíso. ¿Por qué?

Para mi compañera de viaje era su tercera vez. Para mi era la primera y no la última.
Recuerdo de cuando ella me contaba sus experiencia en el paraíso, pero nada es comparable a experimentarlo en la realidad.

Siempre hay una primera vez para todo y esta era la primera vez que me ponía una mochila y emprendía un viaje. No tenía datos de donde iba a ir realmente, salvo que se llamaba el paraíso. Ni con quienes me iba a encontrar ni que había que hacer. 
Después de vuelos, guaguas, y una larga caminata allí estaba el cartel que decía el "Paraíso del burro". Estaba exhausta porque eran las 16:30 de la tarde, no había comido y el sol era abrasador, pero con la gran ilusión de encontrarme con ellos y ellas. Los burros.

Allí nos recibió una maravillosa persona, la cual se encarga de los cuidados del paraíso y de sus habitantes. Ella amablemente nos enseñó el lugar y nos contó la situación en la que se encontraba en ese momento. 
Sorprendentemente desapareció mi cansancio y mis ganas de comer, ya que solo tenía sentidos para apreciar toda la belleza que había en el paraíso. Era emocionante ver aquellos parajes y como disfrutaban los animales no humanos, los burros. Yo ya, me había quedado prendada de aquel paraíso. Durante unos días pude trabajar por y para ellos, dándoles de comer, limpiando establos, acariciándolos, etc. y la emoción me seguía invadiendo a cada momento. 

Aquellos animales no humanos parecían disfrutar y yo así me sentí, super feliz.  Cuando llego el día de despedirse nos fuimos con algo de pena, por querer permanecer mas tiempo, pero con la inmensa alegría de haber compartido tantos momentos con todos aquellos seres que habitan en el paraíso. 

"Mi tercera vez para mi fue mágica, como siempre lo ha sido. Con las mismas ganas que la primera vez, volví a ese lugar donde tantas cosas había aprendido. Tenía muchas ganas de ver a la señora que siempre tenía los brazos abiertos para recibir a todo el mundo que se plantara allí a colaborar en su sueño de vida.  Diferentes burros/as, mulos/as, perros/as, gatos/as, hasta un cerdo. El trabajo es rutinario como siempre pero que no cansa, ya que día tras día estás viendo esas mismas caras de felicidad".

Volveremos. De eso no cabe duda.


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